Durante una semana estuve de visita en una mina que tiene el privilegio de estar muy cerca al mar, en la isla de Sumbawa. Para alguien como yo que ha tenido que ir a yacimientos en las alturas de los Andes, el terminar el día en un pequeño hotel frente a una playa casi desierta en el Océano Índico es un cambio que no deja de tener su encanto. Al amanecer, tras desayunar y antes de empezar a trabajar, bajaba hasta la orilla y caminaba unos cincuenta metros mar adentro, sobre una plataforma de piedras y corales, que desaparecía cuando la marea se elevaba. Podía ver cómo se formaban diminutos estanques temporales que albergaban peces, cangrejos, lombrices de mar, que tendrían que convivir hasta el pleamar a menos que alguno terminara siendo el desayuno de otro. Un poco más allá, algunos tablistas (por lo general australianos) aprovechan las olas que se forman cuando termina el lecho de rocas. Sigue leyendo
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Tráfico
En el asiento posterior del taxi, en la inmovilidad del tráfico de la Jalan Jenderal Sudirman, veo pasar los buses del Transjakarta, en su carril exclusivo. «Pago diez veces más y voy diez veces más lento. Además, los buses se ven bastante libres», pienso esperanzado. Estoy aprendiendo a desplazarme en Jakarta, una ciudad inmensa con un sistema de transporte público limitadísimo y una población de autos y motocicletas que sobrepasa la capacidad de su sistema vial.Kelompok Lima
A poco de haber llegado a Jakarta para asumir un nuevo trabajo, buscando un lugar donde cenar, pasé junto a un restaurante que decía ser mexicano (poco después, cuando conocí al dueño, me enteré de que el chef era en efecto de ese país, aunque nunca lo conocí) y que en ese momento presentaba a un grupo que estaba interpretando una canción que identifiqué como el bolero Me importas tú. En Lima jamás se me hubiera ocurrido sentarme deliberadamente a escuchar ese tipo de música, pero con los días transcurriendo entre hablar inglés y tratar de entender bahasa, la nostalgia del idioma pudo más. Sigue leyendo
Verdades relativas
Durante mis primeras vacaciones de universidad, antes de cumplir los 18, viajé por tierra hasta Buenos Aires. Era mediados del 86, luego de un primer ciclo de Estudios Generales que me había costado un esfuerzo mucho mayor que el esperado. Iba de mochilero con Rafael, un amigo del colegio, en una ruta que, si bien tenía como destino final la capital argentina, pasaría antes por Santiago, Osorno y, luego de cruzar los Andes, San Carlos de Bariloche.
En Chile aún gobernaba Augusto Pinochet; el plebiscito ocurriría dos años después. Era una época de mejora de imagen que vendía el éxito económico liderado por Hernán Büchi y los llamados «Chicago Boys», que tácitamente justificaba el terror desencadenado en el golpe de estado del 73 con una envidiable recuperación económica. Como una prehistoria de la internet, yo solía sintonizar emisoras en onda corta, y una de las que mejor se captaba era Radio Nacional de Chile, que al ser un vocero oficial describía un país ganador, eficiente. Así que cuando cruzamos la frontera en el control de Chacalluta y la bienvenida nos la daba un letrero con la frase «En orden y paz Chile avanza», la sensación era que estábamos por presenciar la confirmación de que el fin justificaba los medios. Sigue leyendo
Sobre estafadores y (casi) estafados
Leyendo esta mañana El Comercio me encontré con un aviso de una compañía minera en el que informaba que un tal Arturo Rodríguez no era trabajador de dicha empresa ni contaba con poderes para su representación y tampoco tenia vínculo comercial como contratista, consultor o socio estratégico. Esto me recordó un episodio reciente y fui a mi escritorio a revisar mis papeles. Sigue leyendo
El saco
Honor a los caídos
Había llegado a Piura en avión y desde ahí viajaría con Fernando a visitar langostineras en Tumbes. En medio del frío de agosto siempre se agradecía la oportunidad de sentir que el sol servía para algo más que iluminar. Además, el plan era descansar en Máncora, lo que agregaba una cena de langosta a precio de pollo y una cama a veinte metros del mar.Viajantes
Silencios
Pucallpa, un miércoles por la noche. Estoy dictando una conferencia que forma parte de una gira por el país, orientada a establecer un contacto directo con los mecánicos líderes de opinión de cada ciudad. Había empezado en Piura y Chiclayo; luego continuaría con Arequipa y Puno.

