Un escritor colombiano

Mario MendozaEl avión es un excelente lugar para leer. Se trata, lo dije alguna vez, de un lugar en el que (aún) es posible desconectarse y entrar en un ritmo distinto al que, mientras tanto, se desenvuelve en tierra. Depende ya de uno si se dedica a esperar el sacudón que se siente primero en el estómago o se sumerge en una película o un libro. La verdad es que con tanto viaje a lo largo de los años he tenido vuelos dominados por el temor a la turbulencia (especialmente cuando por estar pronto en casa consigo adelantar el retorno y luego, ya en el aire, me pregunto si le habré hecho el juego a la parca), pero en la mayoría he visto películas memorables y he disfrutado de lecturas que han trascendido la sola experiencia del avión. De esto último trata lo que aquí paso a contar. Sigue leyendo

Viajantes

SAM_1992

Regresábamos de una mina en la provincia argentina de San Juan. Había sido una visita interesante en la que pudimos apreciar cómo el esfuerzo de las compañías mineras por salir adelante se daba de cabezasos contra la ineptitud de un gobierno: máquinas paralizadas por falta de repuestos que no podían importarse hasta que un burócrata autorizara la disponibilidad de dólares. Mientras tanto, el mineral dormía bajo tierra. La Argentina que juega en el Monumental de River no es la misma que trabaja en el Estado.

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